Guerra, Miseria y La Manipulación Constante.

Recientemente, he venido asociando las ideas que recibo a través de mis frecuentes lecturas,   con la realidad individuo-país, a la cual no soy ajeno, residiendo en Venezuela.

Algunos individuos en posiciones de liderazgo, no necesariamente líderes,  llegan y se mantienen en el poder, manejando estrategias de Mesianismo, como la de “El único Hombre  o mujer, que puede resolver….o arreglar  ..” y mediante técnicas de amedrentamiento,  promoviendo la agresividad, y creando una cultura de poder en base al conflicto y el miedo al mismo . La estimulación de beligerancia, se inicia a nivel personal, grupal, organizacional, institucional…. Hasta trascender a lo colectivo.

La amenaza de  conflictos  y las consecuencias de los mismos, pueden derivar  en guerra entre grupos, clases y entidades; con una finalidad, de doble resultado, unificar  a nuestros aliados y dividir a nuestros adversarios. La estrategia se mueve entonces en base a fortalezas y debilidades de los unos y los otros. 

El Psicoterapeuta  Luis Muiño, en su blog El Habitat del Unicornio, específicamente  en el artículo Instrucciones para Fabricar Una Guerra , se refiere de una manera muy sencilla pero igualmente acertada, al conflicto, al ambiente bélico y al acto de ésta naturaleza, consumado en sí.

A continuación, hago un breve resumen, de los puntos más resaltantes del artículo del Dr. Muiño, para entender y asimilar profundamente el tema, les invito a leer  Instrucciones para Fabricar Una Guerra .

A finales de los años cuarenta del siglo pasado el psicólogo Muzafer Sherif, consiguió fabricar una guerra sin necesidad de religiones, disputas ideológicas o enclaves estratégicos.  Lo siniestro del asunto es que tampoco le costó demasiado conseguirlo.

Sherif se llevó de campamento de verano a un grupo de niños entre once y doce años.

Cuando ya habían transcurrido unos días y los niños se conocían entre ellos, el mencionado psicólogo,  dividió a los niños en dos grupos, los “Águilas” y los “Serpientes”.

Cuando los roles ya estaban establecidos,  Sherif,  pasó al siguiente nivel del juego: se dedicó a fomentar la competitividad entre ellos.

La hostilidad entre los dos grupos fue aumentando y pronto empezaron las peleas y los insultos. El psicólogo había conseguido crear un ambiente bélico tan realista que, en poco tiempo, comenzó la quema de banderas, un ritual simbólico que no falta en las disputas nacionalistas. Enfrentando a los dos grupos en juegos competitivos,  también se  logró también otro fenómeno clásico de racismo: los miembros de un grupo no hablaban de los miembros del otro como “Águilas” o “Serpientes”, sino que inventaron epítetos despectivos.

La teoría que intentó plasmar Sherif en su experimento era sencilla, pero importante.  Según él, los conflictos surgen cuando dos grupos compiten por algo en lo que sólo uno puede ganar.  Si un colectivo siente que, para alcanzar su objetivo, tiene que luchar contra otro, nacerá una guerra. 
¿Y qué se necesita, entonces, para que una guerra termine?  Según Sherif, que se dé el fenómeno contrario: que los grupos crean que es mejor unirse para alcanzar sus objetivos.

Espero , que el contenido de este tema , les sea de tanta utilidad como a mí, por lo que sería muy grato, conocer sus opiniones y comentarios a través del mismo.. 

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